4: Veterinario

Después de salir del hotel, no fui directamente a casa. En lugar de eso, llevé a Victor a un centro médico para hombres bestia.

El médico lo examinó y dijo que su cuerpo se curó notablemente rápido. Los moretones que cubrían su cuerpo no eran una preocupación. Su desnutrición, por otra parte, era grave, y necesitaría suplementos dietéticos especiales a largo plazo. Los suplementos solos ya costaban más de lo que había pagado por él.

-No los necesito -dijo Victor, agarrando con fuerza el dorso de mi mano- puedo comer de todo. No gastes tu dinero en mi. No moriré.

Para Sebastián no era nada, solo unos cuantos bocadillos cada mes.

-Esta bien -dije acariciando su cabeza y entregándole un collar y un bozal recién seleccionados- ¿Te gustan?

Un collar delgado de color negro y dorado, con un oral negro personalizado. Originalmente había planeado no dejar que Victor los usara, pero el médico insistió. "No te dejes engañar por la apariencia de un hombre bestia salvaje" advirtió. "Un mordisco y podría arrancarte el cuello".

Tuve que elegir el diseño más cómodo que encontré.

Mientras él médico le quitaba el viejo bozal le preguntó a Victor -¿Eras un hombre bestia desechable o un luchador bestia? -Victor bajó aún más la cabeza y su voz se apagó.

-Ambos...

-No me extraña -continuo el médico, levantando el viejo bozal para que yo pudiera verlo- ¿Ves estás mordeduras? Debió morder cuando el dolor era insoportable -Victor enmudeció un momento.

-Esos... Son de anoche 

Me quedé congelada.

-¿En el campo de batalla? -inquirió el médico casualmente.

-No -Victor miró hacia mi espalda- cuando me usaban de perro/lobo desechable.​

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